Fuente: El faro Astorgano El menor consumo se constata con cierto retraso en las pequeñas ciudades de interior La crisis economica, sobre todo con la rebaja en la actividad del sector de la construcción, es un tema recurrente. Todos hablan de desplome, y algunos de recesión. Desde Astorga las cosas se ven con claroscuros, y se puede afirmar, segun las cifras de desempleo, que todavía no ha llegado, pero lo hará. Construcción Técnicos del departamento de Urbanismo del Ayuntamiento de Astorga constatan que en los últimos meses ha decrecido la solicitud de construcción de viviendas en la ciudad. La obra pública continúa el ritmo de años anteriores, pero en el sector residencial las peticiones no tienen la alegría de los últimos años, y esta situación se trasladará a la economía municipal que tendrá menos ingresos por tasas de obras, por licencias de construcción y ocupación y por plusvalías… aunque la incidencia todavía no es visible. Desde mediados de 2007 se han notado la reducción de visitas a Urbanismo y las peticiones de información y de obra. Ahora sucede que la construcción sigue finalizando las promociones aprobadas en su día, pero a partir del verano el empleo puede comenzar a notar la crisis. Venta de viviendas Era un aserto fiable, y reconocido por los empresarios de la construcción, que en Astorga, y en otras ciudades de similar tamaño, las crisis se notaban muy poco, y también los “años locos” tenían una traslación reducida. Es decir, en esta tierra el empleo se mantenía en las horas bajas, y tampoco subía demasiado con la bonanza. Sin embargo, y por primera vez, fuentes inmobiliarias nos confirman que las ventas de viviendas nuevas es están conteniendo. Que lo que antes se vendía durante la construcción, ahora también se hace pero un 20% menos. Aunque en este caso con diferencias, pues depende mucho de la ubicación de las promociones, de las unifamiliares, que siguen teniendo tirón, etc. Por ahora, nos comentan, los pisos no han bajado de precio ni se tienen intención de hacerlo. Esa es la postura mayoritaria, aunque en este periódico hemos visto un anuncio de un dúplex que en una semana bajó cinco mil euros. El otro caso, conocido de todos, ha sido la subasta empleada por el Ayuntamiento para vender un edificio que fue donado por herencia al municipio. La cifra de salida por la casa, unos 82.000 euros, no encontró ningún comprador, y ahora se volverá a iniciar el expediente de venta, pero con un 10% menos en el precio, como señala la legislación. Hace medio año, tal vez no hubiera sido factible ver estas rebajas en la cotización de las casas en venta. La realidad no tiene mayor trascendencia, apuntan otros, porque en los cuatro últimos años los precios se han incrementado, en algunos casos (que no es el de Astorga) hasta en un 200%, y bajar un 10% o incluso un 20% tampoco parece una rebaja excesiva comparada con el inicio. Y es que los precios, nos dicen, no bajan, pero si alguien necesita el dinero, o no puede con la hipoteca de su inversión en vivienda, seguro que el precio baja para facilitar la venta. Ya se sabe que con oferta excesiva, los precios se reducen, aunque en Astorga el boom tampoco influyó en una construcción acelerada, y las promociones han salido como planificadas, con un ritmo interior que hace que no haya parque sin vender que exceda al habitual. Pero las ventas son más difíciles, y eso se notará en el empleo del sector, y al final en el consumo del resto. Alternativas Ante los próximos meses de menor actividad que se avecinan, las empresas de la construcción siguen exigiendo condiciones más favorables para la actividad económica. Menos trabas burocráticas, tanto en Astorga como en la comisión de Patrimonio de León, y mucha más agilidad administrativa, algo a lo que el Ayuntamiento se ha comprometido a solucionar en esta legislatura contratando más personal. También piden la erradicación de incertidumbres, como sería el Plan de Ordenación Urbana, que no puede esperar una década para ponerse en marcha. La ciudad necesita conocer las zonas de expansión residencial, para que no suba el precio de los solares, y es fundamental tener terreno industrial calificado para que ninguna empresa se tenga que marchar porque las parcelas empresariales no existan, o estén en ejecución urbanística. El PGOU, que por ahora parece paralizado por razones ajenas al Ayuntamiento, es tan vital que no puede seguir esperando soluciones tardías. Hacerse de rogar no es el camino para el desarrollo, porque en otros lugares sí tienen oferta y se llevarán los proyectos. El Ayuntamiento debería dedicar esta legislatura a solucionar, de una vez, el urbanismo residencial, y sobre todo el empresarial, incluso relegando asuntos de infraestructuras, que llevan treinta años en candelero. La población no crece Otra de las variables con influencia decisiva en la situación económica de una ciudad es la población. El padrón municipal no crece a la velocidad que lo hacen ciudades en zonas de expansión, y la provincia leonesa está en clara regresión. Ni siquiera los inmigrantes están siendo una solución, a pesar de las cifras importantes, que se dan en Astorga. Los inmigrantes que han llegado, salvo los chinos que han puesto en marcha varios negocios, se introducen en el mundo laboral en la construcción, trabajos en el campo, doméstico, etc. En nuestra tierra no hay industria, y los salarios son limitados. La consecuencia obvia es que aumenta el consumo, con los nuevos residentes, pero su capacidad no es suficiente para relanzar la economía, pues además ahorran para enviar parte del dinero a sus familias, en los países de origen. No todos tienen trabajo, porque no existe, y al final algunos se acabarán marchando a lugares con más expectativas. La población nativa hace ya años que dejó de crecer, y hay cada año más fallecidos que nacimientos, aunque el movimiento en el Padrón municipal es constante, y la cifra final se mantiene o decrece ligeramente cada año. Instituciones en mínimos El último pilar de la creación de riqueza, del impulso al desarrollo en una ciudad son las instituciones. Entidades que tiene por fin el facilitar servicios, pero también el lanzar ideas, proyectos e inversiones que ayuden a mejorar la calidad de vida. En los últimos meses, tras unos años de actividad, en Astorga se está notando una ralentización de ideas y de iniciativas. Las instituciones no están aportando tampoco dinamismo. Se está viviendo de las rentas de años pasados, y ni el Ayuntamiento ni las entidades privadas empresariales están poniendo esfuerzo e ideas en estos tiempos complicados, que es cuando más se necesitan. Isidro MARTÍNEZ |